EL CABALLERO DE LA MANO EN EL PECHO, LA RELACIÓN DE LA OBRA MAESTRA DE EL GRECO CON VILLASECA


    La importancia de los que hace unos cuantos siglos habitaban uno de nuestros Bienes de Interés Cultural con categoría de monumento, el Palacio de los marqueses de Montemayor, se demuestra en uno de los cuadros más admirados de El Greco, EL CABALLERO DE LA MANO EN EL PECHO. Catalogado como Obra Maestra por el Museo del Prado y tras muchos estudios e investigaciones se ha llegado a la conclusión que la persona retratada en él es el III marqués de Montemayor Juan de Silva y Ribera, así lo recoge la descripción oficial del cuadro.



Don Juan de Silva y Ribera, III Marqués de Montemayor, Señor de las Villas de Villaseca, Villaluenga, Magán y el Cerro del Águila, Notario Mayor, Alcalde Mayor de la Mesta del Reino de Toledo, Alcayde de aquella Ciudad y Capitán de una de las Compañías de Hombres de Armas de las Guardas de Castilla.

   

    A pesar de ser personajes muy relevantes en el gobierno del Reino de Toledo, siempre mantuvieron gran relación con Villaseca, pasando muchas temporadas aquí, de hecho, su única descendencia la tuvo con la doncella “de limpia sangre” Ana Diaz de Meneses, naciendo dos varones como se puede ver en la siguiente descripción, recogida en el libro “Historia Genealógica de la Casa Silva”, escrita por D. Luis de Salazar y Castro en el año 1685.

    

 





   

       Hasta no hace mucho, se trataba de un personaje desconocido, pero las indagaciones realizadas, han llevado a dar identidad al protagonista de la obra en la figura del III marqués. En ellas, nos describen el momento plasmado por el genial pintor, como un acontecimiento muy relevante de la época, encajándolo por fechas, con ocasión del juramento al cargo de Notario Mayor del Reino de Toledo, ante el Rey con la mano en el pecho, según era costumbre en esos tiempos.


     También es uno de los rostros que aparecen en otra de las grandes obras del artista, como es EL ENTIERRO DEL SEÑOR DE ORGAZ.



    Villaseca de La Sagra, puede presumir de estar ligada a través de esta pintura a la admirada obra de El Greco. Los marqueses de Montemayor, personas de relevancia en el gobierno de Toledo, que aglutinaban para sí los principales cargos de la ciudad, residían en su Palacio sito en nuestro pueblo. Se puede decir y así lo corroboran muchos documentos existentes en el Archivo Histórico de la Nobleza, que era el lugar predilecto para ellos dentro de sus múltiples posesiones. 

    Durante los años esplendorosos del marquesado, posteriores a la guerra de las comunidades, en los que nuestro personaje vivió, acapararon gran cantidad de bienes y propiedades formando un grandísimo patrimonio, esto nos puede dar idea de que Villaseca sería un lugar importante en sus heredades, al fijar su morada aquí. Muestra de su prestigio es que el Emperador Carlos, fue recibido aquí dos veces, como afirma D. Manuel Foronda y Aguilera, en su magnífica obra “Estancias y Viajes del Emperador Carlos V” editada en el año 1914. La primera de las visitas un 11 de febrero de 1534 y la otra el 29 y 30 de diciembre de 1541. La situación de nuestra localidad, a mitad del camino que unía dos significativas plazas, como eran la Sede Primacial de Toledo y el Real Sitio de Aranjuez, era propicia para realizar un descanso durante los viajes, a comitivas de alta alcurnia. (más info aquí)

    Por tanto, todo esto avala la teoría defendida por el Museo del Prado sobre la identidad de la figura plasmada por El Greco, una persona de la alta nobleza toledana, en el momento de un juramento. Las diferentes vías de investigación han llevado a afirmar esto, la más importante y que lo relaciona directamente con el linaje de los Silva y Ribera, nos dice que el cuadro formaba parte del patrimonio del I Duque del Arco D. Alonso Manrique de Lara y Silva, de un grupo de seis retratos de caballeros, allá por el siglo XVIII.

     Este duque era hijo de Dª. Antonia de Silva y nieto del V Marqués Juan Francisco de Silva y Ribera. Es de imaginar que, en la decadencia del estado de Montemayor, estas obras pasaran a formar parte de las propiedades de los herederos más poderosos y esta persona lo era, dado que ostentaba un cargo muy prestigioso en la corte de Felipe V, siendo para este monarca el favorito y principal compañero de íntimas jornadas. Fue Caballerizo y Montero Mayor, Grande de España, Caballero del Toisón de Oro, murió sin descendencia donando su Quinta, cerca de El Pardo, al Rey. En ella se hallaba nuestro cuadro, fue destinado a formar parte de las Colecciones Reales y años más tarde al Museo del Prado.

    A partir de ahora, villasecanos y villasecanas podremos admirar esta Obra de Arte, imaginando a este noble personaje entrando a su Palacio o paseando por nuestras calles, junto a la doncella que le dio su descendencia. Esta enigmática y mística figura, felizmente queda vinculada a nuestro pueblo, siendo un bonito aliciente para ser conocidos en el mundo del arte, como el sitio donde vivió y murió EL CABALLERO DE LA MANO EN EL PECHO.


    

Video de la presentación de la réplica del cuadro en el Palacio de los marqueses de Montemayor:





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