Juan Pascual de Mena: el escultor universal nacido en Villaseca de la Sagra que transformó la escultura española del siglo XVIII

 

Introducción

La historia del arte español está llena de nombres que han dejado una huella imborrable en nuestro patrimonio cultural. Sin embargo, pocos artistas representan tan bien la transición entre el esplendor barroco y los ideales ilustrados del siglo XVIII como Juan Pascual de Mena, escultor de extraordinario talento, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y autor de algunas de las obras más emblemáticas del arte español.

Fuente de Neptuno, Madrid

Aunque gran parte de su carrera transcurrió en Madrid al servicio de la Corona y de las principales instituciones religiosas de su tiempo, existe un hecho fundamental que merece ser recordado y reivindicado: Juan Pascual de Mena nació en Villaseca de la Sagra (Toledo) en 1707. Así lo confirman las fuentes históricas y, especialmente, los estudios biográficos más rigurosos realizados sobre su figura.

Su trayectoria artística, su papel en la renovación de la escultura española y la permanencia de varias obras vinculadas a su localidad natal convierten a Pascual de Mena en uno de los personajes más ilustres nacidos en la comarca de La Sagra y en una de las figuras más relevantes de la escultura española del siglo XVIII.


Villaseca de la Sagra: la cuna de un gran escultor

La villa toledana de Villaseca de la Sagra puede presumir de haber visto nacer a uno de los escultores más importantes de la España ilustrada.

Durante años, algunos aspectos de la biografía de Juan Pascual de Mena estuvieron rodeados de cierta incertidumbre documental. Sin embargo, el estudio del historiador local Antonio José Díaz Fernández, publicado en 1986 bajo el título Notas para la biografía del escultor Juan Pascual de Mena, confirmó de manera concluyente que el artista nació en Villaseca de la Sagra en 1707.

El propio autor afirmaba:

«No podemos dudar en afirmar que Villaseca de la Sagra, provincia de Toledo, fue el lugar de nacimiento del escultor e imaginero del siglo XVIII Juan Pascual de Mena».

Esta constatación documental vino a reforzar lo que ya había señalado a comienzos del siglo XIX el historiador Juan Agustín Ceán Bermúdez, considerado el padre de la historiografía artística española.

Para Villaseca de la Sagra, este hecho supone un motivo de especial orgullo, ya que no es frecuente que una localidad de tamaño modesto pueda contar entre sus hijos más destacados con quien llegó a ocupar la máxima responsabilidad artística de la España de Carlos III.


Los primeros años y su formación artística

Aunque nació en Villaseca de la Sagra, Juan Pascual de Mena se trasladó siendo joven a Madrid, ciudad que se convertiría en el centro de su actividad profesional.

Su formación tuvo lugar en un momento especialmente interesante para el arte español. La llegada de los Borbones al trono había abierto las puertas a nuevas influencias europeas, especialmente francesas e italianas, mientras que el barroco tradicional comenzaba a evolucionar hacia fórmulas más académicas y racionales.

Los especialistas consideran que Pascual de Mena recibió influencias de escultores vinculados a la decoración de los Reales Sitios y que conoció de primera mano las nuevas corrientes estéticas impulsadas por la Ilustración.

Aquella formación le permitió desarrollar un lenguaje propio capaz de combinar la expresividad barroca con la elegancia y el equilibrio del naciente neoclasicismo.


El escultor de la España ilustrada

La carrera de Juan Pascual de Mena se desarrolló durante una etapa decisiva de la historia de España.

Mientras las ideas ilustradas transformaban la cultura y la sociedad, los artistas debían adaptarse a nuevos modelos estéticos inspirados en la antigüedad clásica.

Pascual de Mena fue uno de los escultores que mejor supo interpretar ese cambio.

Su obra se caracteriza por:

- Elegancia formal

Sus figuras poseen una extraordinaria armonía compositiva y una cuidada proporción anatómica.

- Espiritualidad serena

A diferencia del dramatismo extremo del barroco del siglo XVII, sus imágenes religiosas transmiten recogimiento, dulzura y equilibrio.

- Refinamiento académico

Su vinculación con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando influyó decisivamente en la depuración formal de su estilo.

- Excelente dominio técnico

El modelado de rostros, manos y pliegues demuestra una extraordinaria calidad escultórica.

Estas características hicieron de él uno de los artistas más admirados de su tiempo.


Su ascenso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

El prestigio alcanzado por Juan Pascual de Mena quedó reflejado en su brillante trayectoria académica.

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando era la institución artística más importante de España y uno de los principales instrumentos de difusión de los ideales ilustrados.

Dentro de ella, Pascual de Mena ocupó sucesivamente diversos cargos de responsabilidad:

  • Académico de mérito.
  • Teniente director de Escultura.
  • Director de Escultura.
  • Director General de la Real Academia.

Alcanzar este último puesto suponía convertirse en la máxima autoridad artística del país, una distinción reservada únicamente a los creadores más prestigiosos.

Para un escultor nacido en Villaseca de la Sagra, aquel nombramiento representó el reconocimiento definitivo de una carrera excepcional.


Salón de actos, RABASF


La obra de Juan Pascual de Mena

La producción artística de Pascual de Mena fue amplia y diversa. Trabajó para iglesias, conventos, instituciones públicas y proyectos promovidos directamente por la Corona.

Entre sus principales obras destacan las siguientes.

La Fuente de Neptuno de Madrid

Sin duda, su creación más conocida.

Situada en el Paseo del Prado, la Fuente de Neptuno constituye uno de los grandes símbolos monumentales de Madrid.

Diseñada por Ventura Rodríguez y ejecutada escultóricamente por Juan Pascual de Mena, representa al dios romano del mar sobre un carro tirado por caballos marinos.

Más de dos siglos después de su inauguración, continúa siendo uno de los monumentos más reconocibles de la capital española.





Esculturas para el Palacio Real

Pascual de Mena participó en los programas decorativos promovidos por la monarquía borbónica para el Palacio Real de Madrid.

Su intervención en este proyecto demuestra el elevado nivel de confianza que la Corona depositó en él. La investigación histórica coincide en que la participación de Juan Pascual de Mena, dentro del programa escultórico del Palacio Real de Madrid no fue muy extensa en número de obras, pero sí especialmente relevante por la calidad y simbolismo de las esculturas que realizó.

Las esculturas del Palacio Real atribuidas a Juan Pascual de Mena

Los estudios especializados atribuyen a Juan Pascual de Mena varias esculturas pertenecientes a la célebre serie de reyes y personajes históricos creada para decorar la balaustrada y las fachadas del nuevo Palacio Real durante el siglo XVIII.

Liuva

La estatua del rey visigodo Liuva es una de las obras atribuidas con seguridad a Pascual de Mena.

Los historiadores destacan que presenta claras relaciones estilísticas con las esculturas realizadas por Felipe de Castro, especialmente en el tratamiento del rostro y la monumentalidad de la figura.

Gesaleico

Otra de las esculturas atribuidas al artista es la del rey visigodo Gesaleico.

Al igual que ocurre con Liuva, forma parte de la gran serie histórica concebida para representar la continuidad de la monarquía española desde la época visigoda hasta los Borbones.

Urraca I de León

Juan Pascual de Mena realizó también la estatua de Urraca I de León, una de las pocas figuras femeninas integradas en el programa escultórico del Palacio.

Esta obra estaba destinada originalmente a la balaustrada superior del edificio.

Carlos II

Entre las esculturas regias ejecutadas por el escultor figura igualmente la de Carlos II, último monarca de la Casa de Austria.

Los estudiosos describen esta imagen como una figura de aspecto melancólico y algo desgarbado, características que reflejan la compleja personalidad histórica del rey.


Moctezuma: la obra más singular de Pascual de Mena para el Palacio Real

Si existe una escultura especialmente destacada dentro de su producción palaciega es la de Moctezuma II, emperador azteca.



Los especialistas consideran esta figura una de las aportaciones más originales de todo el programa escultórico del Palacio Real. No estaba destinada a la balaustrada, sino al piso principal del edificio, ocupando una posición de especial relevancia.

La estatua resulta extraordinariamente interesante porque incorpora elementos exóticos inspirados en la visión europea del mundo americano durante el siglo XVIII.

Diversos estudios han señalado incluso la posible influencia de la Alegoría de América realizada por Jean Thierry para los jardines de La Granja.

Además, Moctezuma fue incluido junto al inca Atahualpa dentro del discurso simbólico ideado por Fray Martín Sarmiento para representar todos los territorios y monarquías integrados en la Corona española.


Las esculturas para la balaustrada del Palacio Real

Las obras de Pascual de Mena formaban parte de uno de los proyectos escultóricos más ambiciosos de la Europa del siglo XVIII.

El plan original contemplaba más de un centenar de esculturas de reyes españoles, emperadores, condes castellanos y personajes históricos destinadas a coronar la balaustrada del Palacio Real. El proyecto fue dirigido por Domenico Olivieri y Felipe de Castro y en él participaron algunos de los escultores más importantes de la época:

  • Luis Salvador Carmona.
  • Roberto Michel.
  • Alejandro Carnicero.
  • Felipe del Corral.
  • Juan Porcel.
  • Juan Pascual de Mena.

Sin embargo, Carlos III decidió posteriormente retirar la mayor parte de las esculturas de la cornisa para otorgar al edificio una apariencia más clásica y menos recargada. Muchas fueron trasladadas a distintos lugares de España.


El busto de Carlos III

Entre sus retratos más destacados sobresale el busto del rey Carlos III.



La obra refleja perfectamente la combinación de realismo y solemnidad característica del escultor.

Se puede contemplar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid)


Nuestra Señora del Rosario

Considerada una de sus mejores esculturas religiosas, esta imagen realizada para la Cartuja de El Paular destaca por la delicadeza de su ejecución y por el equilibrio de la composición.


Nuestra Señora de la Consolación y Correa

Otra magnífica representación mariana en la que se aprecia la madurez artística del escultor y su capacidad para transmitir espiritualidad a través de la belleza formal.


San Juan Bautista y Virgen del Patrocinio

Realizadas para la iglesia madrileña de San Fermín de los Navarros, fueron dos de sus obras más apreciadas antes de desaparecer durante los acontecimientos de la Guerra Civil.


Obras para iglesias madrileñas

Su producción religiosa se extendió por numerosos templos de Madrid, entre ellos:

  • San Jerónimo el Real.
  • San Marcos.
  • San Andrés.
  • Colegiata de San Isidro.
  • Convento de la Encarnación.
  • Santa Cruz.
  • San Felipe el Real.
  • Las Calatravas de Madrid.
San Antonio de Padua, (Las Calatravas Madrid)


El retablo de San Ildefonso de la Catedral de Toledo

En los últimos años de su vida colaboró junto a Ventura Rodríguez en la decoración del retablo de San Ildefonso de la Catedral Primada de Toledo.

Esta intervención permitió al escultor regresar simbólicamente a la provincia donde había nacido.




Juan Pascual de Mena y Villaseca de la Sagra

Si existe un aspecto especialmente relevante para los vecinos de Villaseca es la estrecha relación que el escultor mantuvo con su localidad natal.

Aunque desarrolló su carrera en Madrid, el vínculo con su pueblo nunca desapareció.

Nuestra Señora de las Mercedes: la gran obra villasecana

La obra que mejor simboliza esta relación es la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, conservada en la parroquia de Santa Leocadia de Villaseca de la Sagra.



Esta talla es considerada por numerosos especialistas una de las obras más representativas del escultor y uno de los principales tesoros artísticos del municipio.

En ella pueden apreciarse algunos de los rasgos más característicos de su estilo:

  • Serenidad expresiva.
  • Elegancia en la composición.
  • Delicadeza en el tratamiento de los paños.
  • Equilibrio entre naturalismo y espiritualidad.

La conservación de esta imagen convierte a Villaseca en un lugar imprescindible para comprender la dimensión humana y artística de Pascual de Mena.


La recuperación de su memoria histórica

Durante mucho tiempo, la figura de Juan Pascual de Mena quedó parcialmente eclipsada por otros escultores de su época.

Sin embargo, las investigaciones desarrolladas durante las últimas décadas han permitido recuperar el lugar que merece dentro de la historia del arte español.

Especial importancia tuvo el estudio de Antonio José Díaz Fernández, que aportó nuevos datos biográficos y reafirmó definitivamente la procedencia villasecana del escultor.

Gracias a estos trabajos, hoy conocemos con mayor precisión la dimensión de su legado artístico y cultural.


Un homenaje permanente en Villaseca de la Sagra

La vinculación entre el escultor y su localidad natal sigue plenamente vigente.

En reconocimiento a su figura, Villaseca de la Sagra inauguró recientemente el Teatro Auditorio Juan Pascual de Mena, un espacio cultural que lleva el nombre del artista y que constituye un homenaje permanente a quien es considerado uno de los hijos más ilustres del municipio.




Esta iniciativa demuestra que, más de dos siglos después de su fallecimiento, el recuerdo de Pascual de Mena continúa profundamente arraigado en la identidad cultural de la localidad.


Conclusión

Juan Pascual de Mena representa una de las grandes figuras de la escultura española del siglo XVIII. Director General de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, autor de la monumental Fuente de Neptuno y creador de numerosas imágenes religiosas de extraordinaria calidad, contribuyó decisivamente a la renovación artística de la España ilustrada.

Pero más allá de sus méritos profesionales, existe un hecho que merece ser especialmente destacado: su nacimiento en Villaseca de la Sagra en 1707. Desde esta localidad toledana inició una trayectoria que le llevaría a convertirse en uno de los escultores más prestigiosos de su tiempo.

La presencia en Villaseca de la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, la recuperación historiográfica impulsada por estudios como los de Antonio José Díaz Fernández y la dedicación de espacios culturales a su memoria son pruebas evidentes de que la historia de Juan Pascual de Mena y la de Villaseca de la Sagra siguen unidas de forma inseparable.

Enlace a este tema aquí


Su legado artístico pertenece a toda España, pero sus raíces están, indudablemente, en Villaseca de la Sagra.


Consultar también:

- La obra de Juan Pascual de Mena y el singular conjunto escultórico de Torrecilla en Cameros (La Rioja), A. José Díaz Fernández.

- Notas para la biografía del escultor Juan Pascual de Mena, A. José Díaz Fernández.

- El San Antonio de Padua de las Calatravas de Madrid, obra del escultor académico Juan Pascual de Mena, A. José Díaz Fernández.



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